Solo diez empresas emiten el 65% de todo el CO2 procedente de sectores industriales y energéticos de España #Granada

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Tan solo unas pocas empresas energéticas, petroleras, siderúrgicas y cementeras son responsables de una parte importante de las emisiones de CO2 en España. Tan pocas, que en tan solo una furgoneta cabrían los responsables de las diez mayores empresas, que emiten casi 90 millones de toneladas anuales de dióxido de carbono y que suponen un 65% de estas emisiones. En un autobús de 20 plazas entrarían los responsables de tres cuartas partes de la contaminación emitida por fuentes fijas. En dos autobuses podrían entrar los consejeros delegados de las 100 empresas que emiten más del 90% del CO2 emitido en España por fuentes fijas.

Vayamos por partes. Las emisiones de carbono de un país dependen de sectores fijos (instalaciones industriales y energéticas) y sectores difusos, que son el resto de emisiones. La proporción en España es, dependiendo de los años, del 45% para sectores fijos, y del 55% para el sector difuso, aproximadamente. El problema es que para posibilitar un cambio en el comportamiento de los sectores difusos son necesarios cambios en el transporte, en la calefacción, en el sector residencial, que suponen cambios de comportamiento de toda la sociedad, mientras el resto de los cambios, en los fijos, supone modificar los procesos o el comportamiento de estas pocas empresas.

Las dos principales responsables de las emisiones de dióxido de carbono son energéticas. Endesa, con 29 millones de toneladas, encabeza el ranking y duplica las emisiones de Unión Fenosa-Gas Natural. La petrolera Repsol le sigue con 9,8 millones de toneladas, y tras ellas vienen otras tres energéticas: Iberdrola, Hidrocan­tábrico y E.On. Después Arcelor, siderúrgica, y otra petrolera: Cepsa. A continuación y para finalizar la lista, dos grandes cementeras, Cemex y Cementos Portland.

Con respecto al total de sectores fijos, se observaría que a la energía le corresponde el 51% de estas emisiones, seguido de las cementeras con un 19%, refineras y petroleras con un 11%, la siderurgia con un 8% y el resto de sectores otro 11%. En estos últimos años se ha observado una importante entrada de capital extranjero en el sector energético. E.On, Enel en Endesa y Pemex, por ejemplo en Repsol, o Gdf en Gas Natural han entrado y siguen entrando en estos sectores estratégicos. Las emisiones de estos sectores fijos y del país, por tanto, dependerán de decisiones de multinacionales ubicadas fuera de el país.

Responsabilidad diferenciada

En política ambiental, se habla de responsabilidad diferenciada. Es decir, todos somos responsables de algunos problemas ambientales, pero algunos lo son más que otros. Si bien los ciudadanos emitimos CO2 en nuestros consumo energético diario, nuestro transporte, estilos de vida etc., es evidente que no tenemos la misma responsabilidad que las empresas que emiten miles de toneladas de dióxido de carbono. Y entre las empresas y sectores sucede también que algunas son mucho más responsables que otras en el conjunto de estas emisiones.
 

The Guardian publicó el 20 de noviembre un artículo de Suzanne Goldenberg, basándose en el artículo de Richard Heede, del Climate Accountability Institute de Colorado, en el que determinaba la responsabilidad de las grandes compañías en las emisiones totales de carbono en el mundo entre 1854 y 2010. El exvicepresidente de Estados Unidos Al Gore comentó a The Guardian que este informe es clave para analizar la responsabilidad de las empresas en el cambio climático, señalando que las empresas que más habían hecho para contribuir al problema del cambio climático tendrían que ser las que más hicieran para solucionarlo. En este ranking internacional se encuentra Repsol, con 3,38 gigatoneladas [una gigatonelada (Gtn) es un millón de toneladas]. Así, el estudio establece que desde 1750 la empresa presidida por Antonio Brufau es responsable del 0,23% del calentamiento global.

A contracorriente

Diferentes economías de lugares tan dispares como China, Dubai, Alemania o California están optando por la transición hacia una economía baja en carbono. En China o California, por ejemplo, tienen una serie de objetivos muy ambiciosos, tanto en renovables como en cambio de la matriz energética, para aspirar a abordar estos importantes desafíos ambientales. En esa línea, la presentación de la Exposición Universal de Dubai del año 2020 afirma que “el cambio climático es la mayor oportunidad económica de nuestra generación: nuevas tecnologías de energía limpia pueden aumentar la eficiencia del comercio internacional e impulsar la economía global”. Sin embargo, aquí se sigue apostando por un modelo de desarrollo basado en las tecnologías fósiles, el petróleo y el cemento.

La transición hacia la sostenibilidad implica que se avance en una economía baja en carbono, como señalan todas las políticas europeas y recomendaciones de la OCDE y la ONU. Los grandes inversores, los institucionales y los ciudadanos con sus decisiones de compra, de utilización de servicios y como accionistas elegirán unas u otras empresas según la contaminación que producen, su contribución al cambio climático, y es previsible que decisiones más informadas penalicen a estas compañías.

Si se pretende avanzar en la senda de una economía baja en carbono, las empresas tienen que disminuir sus emisiones de CO2. Por otra parte, el Gobierno debe cambiar la matriz energética, actualmente basada en el carbón y en los combustibles fósiles, y abandonar las subvenciones perversas al carbón y al gas. A la vez, deben potenciarse las renovables que no emiten CO2. También debe reforzarse el transporte público y especialmente el tren de mercancías, con el fin de reducir así el transporte privado y las emisiones de petroleras y refineras. Esto además disminuiría la elevadísima dependencia energética y también la muy importante salida de divisas de este país.

Si el Estado pretende un claro compromiso con el clima, deberá enviar una señal clara a estas empresas, con el fin de tender hacia una economía baja en carbono que a medio y a largo plazo será la competitiva, innovadora y sostenible. Tal vez sería de utilidad limitar el acceso de ex miembros de los distintos gobiernos a los consejos de administración del top ten de contaminadoras. El clima mejoraría y todos respiraríamos más tranquilos.

via Portada de DIAGONAL http://www.diagonalperiodico.net/global/20984-top-ten-empresas-mas-contaminan.html

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