Gloria y tragedia a la americana #Granada

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Acto final de una tragedia: cuatro jóvenes músicos nacidos en Irán muertos a tiros en un edificio de Brooklyn, Nueva York. Tres de ellos asesinados por un cuarto, que termina suicidándose en el tejado.

Dos hermanos. Souroush y Arash Farazmand, 28 y 27 años de edad. Guitarrista y batería de The Yellow Dogs, banda de rock garajero nacida en Teherán en el año 2006. El tercero: Ali Eskandarian de 35 años, cantautor pegado a una guitarra acústica y dotado de gran talento. El cuarto, Ali Rafie, de 29 años, el perpetrador, descrito como un pobre diablo, un perdedor con delirios de grandeza que decidió copiar lo peor de la cultura americana.

Así acaba la historia de cuatro rockeros iraníes, que es también la de Estados Unidos, o América, como a este país le gusta referirse a sí mismo, donde miles de personas mueren cada año por armas de fuego.

Con pantalones pitillo, melena a lo Dylan, y un aire setentero este grupo de jóvenes iraníes  llegó a Nueva York en enero de 2010 apenas unas semanas después del estreno de "Nadie sabe nada sobre gatos persas" (No one knows about persian cats), un filme que mezcla realidad y ficción y que narra los intentos de un chico y una chica de Teherán que quieren montar un grupo para salir del país y triunfar en el mundo, empezando por Londres. Se trata del dúo musical Take it easy hospital.

La cinta, del kurdo iraní Bahman Ghobadi (Las tortugas también vuelan), muestra la incipiente escena de música "occidental" de la capital iraní y los apuros que pasan sus protagonistas para ensayar, tocar y eventualmente solucionar el papeleo necesario para salir del país y alcanzar el triunfo.

Ghobadi, que se dirige claramente a un público occidental, incluye a la mencionada pareja, a los Yellow Dogs y a los Free Keys, entre otros músicos iraníes. Sin hablar de política es una crítica directa al sistema en Irán y está cargada de referencias y guiños al rock, el cine de Europa y EEUU y al alcohol.

En Wikileaks

Los Yellow Dogs también gozaron de otro momento de fama que no buscaron cuando aparecieron en los miles de cables diplomáticos publicados por Wikileaks. En diciembre de 2009 mantuvieron una entrevista con un funcionario del consulado de Estados Unidos en Estambul como parte del proceso de petición de visados para hacer una gira en aquel país.

Según el cable, en 2009 el régimen estaba entonces más pendiente de la situación política que de perseguir a unos cuantos jóvenes que tocan guitarras eléctricas. El funcionario que firma la nota subraya que la juventud en Irán juega a las consolas y sigue la serie Lost, como el resto del mundo. Incluso se permite hacer un chascarrillo refiriéndose a los jóvenes como los Ayatollahs of rock and roll.

Vida en EEUU

Finalmente, tanto los Yellow Dogs como la banda amiga de los Free Keys (éstos en diciembre de 2011) consiguen instalarse en Brooklyn, en el bohemio barrio de Williamsburg, para trabajar en la música. Alcanzan cierto éxito gracias a la indiscutible calidad de su obra. Junto a ellos llegan dos chicos más dedicados al graffitti y la pintura callejera. Todos llegan de la mano de un manager iraní que les financia la operación.

El bajista original de los Free Keys no consigue salir hacia a EEUU por cuestiones burocráticas. Parten sin él, pero reclutan en Teherán a Ali Rafie proveniente de un conjunto de metal y conocido de todos ellos.

A los pocos meses, en mayo de 2012, los Free Keys despiden a Rafie por diferencias personales y musicales. Los relatos apuntan a que éste les debía dinero y que vendió instrumentos sin el consentiemiento de los demás. A partir de entonces los dos grupos, que compartían vivienda, amigos e ilusiones rompen todo contacto con el bajista.

Rafie se aísla completamente del resto y comienza a tener un comportamiento errático, depresivo y paranoico, y su madre llega a contactar a los demás para mostrarles su preocupación. Está lleno de deudas, sin dinero y sin el éxito de sus ex amigos. Provoca una pelea con el bajista que le sustituyó en los Free Keys y en algún momento intenta suicidarse tomando pastillas.

En su perfil de Facebook cuelga una foto del rifle de asalto que utiliza en el crimen acompañada de amenazas. El arma es un Cetme .308 fabricado en España, según la prensa local, que obviamente adquirió ilegalmente -los extranjeros no residentes no pueden poseer armas en Estados Unidos y en Nueva York las leyes sobre armas de fuego son muy restrictivas-.

En la madrugada del domingo al lunes 11 de noviembre accede a través de la escalera de incendios al piso que compartían los dos grupos con otros artistas. Todos de Irán. Con el arma escondida en una funda de guitarra entra en una habitación y mata al primero de los dos hermanos mientras jugaba a la consola. Al otro lo mata mientras dormía.

Al cantautor Ali Eskandarian lo mata de un tiro en la cabeza. A uno de los artistas grafiteros lo hiere en un brazo. Finalmente, mantiene un enfrentamiento verbal y un forcejeo con el cantante de los Free Keys, pero al oír sirenas sube al tejado y se pega un tiro en la cabeza.

Esta historia no sería tan particular en EEUU si no fuera porque sus protagonistas son músicos, y extranjeros, más concretamente iraníes. En Irán los jóvenes aprenden a usar armas en el servicio militar obligatorio, como en muchos otros países, pero en EEUU demasiada gente resuelve sus problemas con armas, como en ningún otro país. Esta es una tragedia iraní, pero también una tragedia americana.
 

via Portada de DIAGONAL http://www.diagonalperiodico.net/global/20980-gloria-y-tragedia-la-americana.html

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